Un aeroplano se estrella sobre los tejados de un corral de Nájera

Un aeroplano se estrella sobre los tejados de un corral de Nájera

TEXTO: LUIS SÁENZ GAMARRA

Nájera, 7 de mayo de 1929

En las Vueltas de San Juan, en Nájera, reina una alegría y un sudor que enzarza los corazones. Los mozos frenan la danza desenfrenada y las mozas se abalanzan por la popa y un aeroplano planea hasta clavarse en el tejado del corral de Primitivo, que es su destino.

Lo que sabemos es que el aeroplano había salido del aeródromo de Recajo en misión de entrenamiento, los pilotos pilotaban el aparato atravesando las nubes de la provincia de Logroño, pero vayan ustedes a saber porqué el motor, que sólo llevaban uno, comenzó a manifestar un preocupante estado de salud, que empeoró sobre la vertical de Nájera y como el aeroplano planeaba con sus alas de biplano, pues eso les libró, y a más de 300 pies de altura los pilotos intentaron un arriesgado “aterriza como puedas” y rezando como cristianos se fueron derechitos al estacazo final, gastos por cuenta del Ejército del Aire y sin seguro a todo riesgo.

Así pues el biplano con base en Recajo aterrizó forzosa y ferozmente con tan mala fortuna, ó buena, que al tropezar con los hilos de teléfono fue a clavarse sobre un tejado, con gravísimos daños, principalmente en el motor, y salvando la vida los dos hombres que lo gobernaban, y que no se lo podían creer.

Los pilotos resultan ilesos tras su estrambótica caída en picado

El aeroplano iba pilotado por el sargento Julio Ercilla, acompañado por el soldado mecánico Andrés Lajusticia, ambos sufrieron heridas de pronóstico reservado. El vecindario, como puede verse en la foto, acudió presto al tejado, unos opinan que con el propósito de ofrecer auxilio a los pilotos, otros que por simple curiosidad. El hecho es que a los aeronautas se les atendió con toda solicitud y ninguno resultó herido de gravedad.

Y en la memoria de los más viejos todavía perdura la silueta grácil del aeroplano, rumba la rumba la rum, realizando piruetas para concluir con un extraordinario picado para ir a clavarse con precisión de dardo en el corral de Primitivo Tobías, entre los tejados de la calle San Jaime. Escribe Desiderio C. Morga que la calle San Jaime de Nájera es una calle somontana y claustral. El trazado sinuoso y su calzada estrecha contienen sustratos de judería…en sus alrededores hay corrales ruinosos, higueras resecas y rejas de arado mostrencas.

El caso sorprendente es el estacazo mundial que se metieron los pioneros de la aviación militar, con la foto incluida para los incrédulos, y que no se mataran de la aeronáutica morrada ambos a dos, aunque méritos hicieron de sobra.

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