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Pionera de las señales marítimas

Los fuegos artificiales suelen ser el broche de muchos espectáculos y festejos a lo largo de todo el mundo. Sus luces iluminan los cielos de multitud de ciudades para celebrar el inicio de un nuevo año, para poner el colofón a una ceremonia artística o deportiva, para dar más vistosidad a un concierto o simplemente como una forma de expresar alegría durante las fiestas populares de miles de pueblos.

Sin embargo, también sirvieron de inspiración para desarrollar un invento que ha permitido salvar cientos de vidas en el mar. Y es que Martha Coston supo ver en la luminosidad de esos fuegos y su vistosidad desde cientos de metros de distancia la muestra que necesitaba para culminar en el siglo XIX un sistema de comunicación de bengalas marítimo para que los barcos pudieran pedir ayuda antes de que se generalizaran sistemas como el código Morse.  
Martha Jane Coston nació en 1826 en la ciudad estadounidense de Baltimore.

Poco se conoce de sus primeros años más allá de que siendo una adolescente se fugó con su futuro marido Benjamin Franklin Coston, un joven inventor que ya había dado muestras de brillantez con algunos ingenios. Esto le permitió trabajar en un laboratorio científico de la Armada estadounidense en Washington. Allí se le ocurrió la idea de desarrollar un sistema de comunicación entre navíos mediante cohetes lumínicos para la noche al que se añadiría un código sonoro mediante los cañones. Hay que tener en cuenta que en a comienzos del siglo XIX los sistemas que utilizaban las embarcaciones eran muy rudimentarios y se limitaban a la luz de unas linternas por las noches.
Sin embargo, las ideas de Benjamin no pasaron de un boceto que cayó en el olvido cuando en 1847 dejó el trabajo por desavenencias en los pagos con el Ejército. Así que, acompañado de su mujer, se trasladó a Boston donde empezó a trabajar en una compañía de gas. Pero el contacto diario con productos químicos le provocó una intoxicación y falleció en 1848. De esta forma Martha, de apenas 22 años, se quedó viuda y con tres hijos a su cargo, lo que supuso una situación muy delicada económicamente. Pero Coston, lejos de rendirse, se propuso triunfar donde su marido no lo había hecho.  

Recuperó los trabajos inconclusos de Benjamin sobre el sistema de señalización marítima. Martha no tenía conocimientos químicos ni pirotécnicos, pero su determinación fue más fuerte. De forma autodidacta y con ayuda de expertos en formulación contratados logró importantes avances durante los siguientes diez años. En ese tiempo también vio como dos de sus hijos fallecían. Todo un golpe emocional, que no impidió proseguir con su invento.

La patente

Para 1858 ya había creado humos blancos y rojos. Pero le seguía faltando una forma práctica de lanzarlos a gran altura y que se propagaran en el cielo con una duración determinada. Fue entonces cuando asistió a un espectáculo de fuegos artificiales en Nueva York. Martha se dio cuenta de que esa técnica era la perfecta para lanzar sus sistema de comunicación. En 1859 MarthaCoston logró la patente de su sistema pirotécnico de señales nocturnas. El uso de esas bengalas para que los barcos pudieran pedir ayuda o mostrar su posición durante la noche despertó la curiosidad de la Armada estadounidense, que finalmente realizó un importante pedido. El éxito del sistema fue tan grande que Martha logró las patentes en media Europa.

Las bengalas Coston se usaron para avisar a las embarcaciones de obstáculos en las costas o permitir a los barcos en problemas informar de sus situación para ser rescatados ante el riesgo de naufragio, lo que permitió salvar muchas vidas. Las bengalas también demostraron su eficacia en conflictos bélicos. De hecho, tuvieron un papel destacado en la guerra civil estadounidense, usadas por los barcos de la Unión en diversas operaciones. Martha Coston siguió perfeccionando sus sistema hasta su fallecimiento en 1904.

La aparición del telégrafo y la radio

La comunicación en el mar siempre ha sido un desafío. De hecho, dificulta tareas tan sencillas como identificar un barco. Para eso se utilizaron las banderas colgadas de los mástiles. Era una forma de presentarse a otros navíos desde la distancia. Por la noche se recurrían a códigos de luces. El problema es que al no ser estandarizados cambiaban constantemente y no servían para una comunicación plena. En este sentido, el invento de Martha Coston fue un paso importante, ya que resolvía el problema de la señalización  nocturna. De hecho, las bengalas se siguen utilizando en la actualidad. Ya que, por ejemplo, para localizar una embarcación desde el aire es más fácil si desprende ese sistema de humos.

En cualquier caso, la gran revolución de las comunicaciones marítimas vino de la mano del telégrafo. La instalación de estos aparatos en los barcos y la invención de un código generalizado como el Morse facilitó las conversaciones entre navíos y también con los puertos de todo el mundo. Aunque el telégrafo desarrollado por Samuel Morse a finales de la década de 1830 fue todo un hito, su introducción en los barcos no fue tan rápida como se esperaba. De ahí que las bengalas Coston jugaran un papel importante en ese periodo de transición. Pero el dominio del telégrafo no fue excesivamente largo al ser sustituido a comienzos del siglo XX por otro avance tecnológico clave en la historia como fue la radio. De esta forma, los sistemas de comunicación marítimos dieron un salto de gigante.