Portfolio

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Merche Ochoa

Reír, tal vez llorar

(Logroño)

Ríe, payasa, ríe. Y en su risa Merche Ochoa convoca a su voz interior para que active todas las variantes de sí misma para emprender el eterno viaje de los cómicos desde su yo hacia el nosotros. Un nosotros que tantea en la oscuridad del patio de butacas buscando la complicidad de su público mediante el ingenio, al servicio de la palabra, el gesto y el lenguaje corporal. Al servicio de una nariz de goma. Se llama comunicación: la capacidad de alcanzar la trascendencia con la vieja potencia transgresora de la risa. Y la pequeña Merche Ochoa, aquella nena logroñesa que a finales de los 80 se preguntaba qué va a ser de ti lejos de casa, se agiganta sobre el escenario. Dispara mil muecas, construye un glorioso artefacto donde suenan ecos de Charlot, Charlie Rivel y cualquier augusto que alguna vez haya sido fiel al mandato nuclear de todo clown: hacernos feliz. Hacernos reír, tal vez llorar.

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