El 5 de abril del 2012 pasará a la historia de Logroño como el día en el que la avenida de Gran Vía Rey Juan Carlos I dejó atrás una etapa de adoquines para dar paso al hormigón bituminoso, es decir, que recuperará su asfaltado habitual.
La arteria logroñesa queda abierta al tráfico total y definitivamente tras las obras de remodelación del firme después de concluir la fase VI y con ella toda la obra de renovación del pavimento de Gran Vía según el plazo previsto por el Consistorio logroñés y la empresa adjudicataria 'Riojana de Asfaltos S.A.'. En definitiva, la arteria logroñesa queda renovada y accesible para peatones y conductores.
En paralelo a la renovación del pavimento, se han ejecutado obras de mejora de zonas verdes, drenaje de aguas pluviales, reordenación de las zonas de carga y descarga y renovación de la señalización, reposición de luminarias fundidas...
Los comerciantes de la zona han sido testigos directos de la remodelación de una de las principales arterias de la capital logroñesa.